Hay momentos en los que dudamos de nosotros mismos. Que nuestras bases se ven tambaleantes ante nuestros ojos, y no estamos seguros de que el camino que hem
os elegido sea el mejor... o el adecuado. Nos ponemos en entre dicho, porque existe siempre la posibilidad de estar equivocados. Confusos, e incluso completamente perdidos.
No se puede dar por sentado en esta vida casi nada, ya que todo cambia: nosotros, ellos, las circunstancias, las prioridades ... casi nada es fijo, porque lo fijo es rígido, y lo rígido termina por quebrarse.
No hay que ocuparse tanto por las rígideces de otros, con las nuestras tenemos ya bastantes. Y mirarse al espejo interior, preguntarse donde nos estamos equivocando, donde estamos acertados y actuar en consecuencia es un acto personal que requiere tiempo y calma. Y madurez emocional. Porque reconocerse errado, admitirlo, es duro.
Y reconocer que se tiene razón, tambien. Porque hay veces, que sin atisbo de egocentrismo ni de vanidad, se tiene razón... quizá en un momento determinado esa razón no es la más popular, la más adecuada o la más cómoda. Y en ese momento, al posicionarse, se tiene que pagar un precio: la impopularidad.
Y hay qu
e aceptarla, como la soledad o los malos entendidos... es un pequeño pago que quien cree tener una razón concreta frente a una razón de la mayoría, ha de pagar. Y luego... luego esta el tiempo, que todo lo pone en su sitio. Te pone en que si, o te pone en que no. Y con la perspectiva de tiempo, se ve con más claridad.. claro que ya habrá cambiado de nuevo todo... y ya nada tendrá la importancia que tubo ... hasta incluso nos riamos de lo empecinados que estuvimos por uno u otro motivo.
Y mientras que el tiempo pasa, uno ha de hacer su propia revisión interior. Porque existe la posibilidad de estar equivocado...
Y pase lo que pase, nunca has perdido el tiempo: ni en creer aunque estes equivocado, ni en ser impopular si estas en lo cierto, ni en sentirte perdido y confuso porque no se te entiendo, ni solo y triste porque no sabes explicarte ... porque nunca el tiempo es perdido... si estamos siendo honestos y no hacemos mal a nadie.
os elegido sea el mejor... o el adecuado. Nos ponemos en entre dicho, porque existe siempre la posibilidad de estar equivocados. Confusos, e incluso completamente perdidos.No se puede dar por sentado en esta vida casi nada, ya que todo cambia: nosotros, ellos, las circunstancias, las prioridades ... casi nada es fijo, porque lo fijo es rígido, y lo rígido termina por quebrarse.
No hay que ocuparse tanto por las rígideces de otros, con las nuestras tenemos ya bastantes. Y mirarse al espejo interior, preguntarse donde nos estamos equivocando, donde estamos acertados y actuar en consecuencia es un acto personal que requiere tiempo y calma. Y madurez emocional. Porque reconocerse errado, admitirlo, es duro.
Y reconocer que se tiene razón, tambien. Porque hay veces, que sin atisbo de egocentrismo ni de vanidad, se tiene razón... quizá en un momento determinado esa razón no es la más popular, la más adecuada o la más cómoda. Y en ese momento, al posicionarse, se tiene que pagar un precio: la impopularidad.
Y hay qu
Y mientras que el tiempo pasa, uno ha de hacer su propia revisión interior. Porque existe la posibilidad de estar equivocado...
Y pase lo que pase, nunca has perdido el tiempo: ni en creer aunque estes equivocado, ni en ser impopular si estas en lo cierto, ni en sentirte perdido y confuso porque no se te entiendo, ni solo y triste porque no sabes explicarte ... porque nunca el tiempo es perdido... si estamos siendo honestos y no hacemos mal a nadie.






