
Estoy trabajando duro la máxima de "esa no es mi responsabilidad", que para según que personas es tremendamente fácil porque su programación personal es la de culpar sistemáticamente al otro de toda responsabilidad, pero para una persona que al igual que yo esté programada para asumir responsabilidades propias y ajenas,( y una consciencia de judío ortodoxo), esto no es tarea facil, que digamos... además, he observado que al desligarme de esa responsabilidad los demás siguen intentando que la asuma, y si ven que sigo en mis trece, actuan intentando que me sienta culpable por alguna otra nueva decisión drástica que deciden como un chantaje emocional que hasta la fecha a funcionado.
Lo malo de los cambios de actitud internos, es que a la gente que te rodea y te conoce le cuesta mucho aceptarlos... nos hacemos una ficha de las personas que conocemos y no nos sienta muy bien comprobar que, después de que siempre actúe de una manera que previamente suponemos, se reinvente y lo haga de otro modo... de un modo nuevo que no reconocemos. Dejar los viejos hábitos tiene su trabajo, pero a mi personalmente, el quitarme esta losa de encima me esta sentando la mar de bien.
Hace ya tiempo que aprendí a separar mi "mierda" de la ajena... pero este es un cambio de actitud externa, el gran cambio, el que ha conseguido que sea solida la idea, es el interior... el convencimiento de que yo no soy responsable de los actos de los demás, ni de los sentimientos que generen mis actos... solo soy la responsable de mis propias acciones, y nadie es responsable de los sentimientos que me generan las acciones de los otros.
Si yo decido cual es mi destino, respeto la decisión que tomen los demás... esto ha de ser reciproco (esta palabra le gustaba mucho a un amigo mio) , de este modo no asumiré responsabilidades que no sean las mías, no someteré a los demás a la tiranía de responsabilidades que no tienen, y mis actos serán actos responsables ante mí.
Y Dios dirá....
Lo malo de los cambios de actitud internos, es que a la gente que te rodea y te conoce le cuesta mucho aceptarlos... nos hacemos una ficha de las personas que conocemos y no nos sienta muy bien comprobar que, después de que siempre actúe de una manera que previamente suponemos, se reinvente y lo haga de otro modo... de un modo nuevo que no reconocemos. Dejar los viejos hábitos tiene su trabajo, pero a mi personalmente, el quitarme esta losa de encima me esta sentando la mar de bien.
Hace ya tiempo que aprendí a separar mi "mierda" de la ajena... pero este es un cambio de actitud externa, el gran cambio, el que ha conseguido que sea solida la idea, es el interior... el convencimiento de que yo no soy responsable de los actos de los demás, ni de los sentimientos que generen mis actos... solo soy la responsable de mis propias acciones, y nadie es responsable de los sentimientos que me generan las acciones de los otros.
Si yo decido cual es mi destino, respeto la decisión que tomen los demás... esto ha de ser reciproco (esta palabra le gustaba mucho a un amigo mio) , de este modo no asumiré responsabilidades que no sean las mías, no someteré a los demás a la tiranía de responsabilidades que no tienen, y mis actos serán actos responsables ante mí.
Y Dios dirá....
